“Tengo una idea”
Una ocurrencia comercial que proviene de la imaginación está más cerca de ser un capricho, que un potencial negocio.
Cuando uno tiene una “buena idea”, ésta no tiene por qué ser de negocios, y probablemente no lo sepamos con certeza hasta habernos cuestionado si esa ocurrencia es producto de la imaginación o de lo vivencial.
Generalmente, las ideas que vienen de la imaginación, de un sueño revelador o directamente de la imaginación, pocas veces es una idea que rente “lucas” algún día. De que los hay, los hay, pero es más probable que esa ocurrencia no tenga un desarrollo comercial futuro.
Y es que cuando “se me ocurre algo”, es mucho más fácil que a otros también se les hubiese ocurrido, quizá no acá en Chile, pero en este mundo si. Y como lo callamos y no lo compartimos, creemos tener una gran idea entre manos cuando en realidad es sólo un capricho.
Nos encaprichamos fácilmente con nuestras ideas, nos volvemos incapaces de cuestionarlas y enfrentarlas. Nos molesta que nos digan sus defectos y buscamos aplausos y celebraciones como autores de todo esto. ¡Qué necios somos!
Pero otro grupo es el que se atreve a cuestionar su propia idea, a dudar de los comentarios exitistas y aprender de las críticas, dependiendo de quién vienen y con qué objetivo. ¿Ayudar? ¿Destruir? Todo depende de quién y cómo lo diga.
Y como este grupo en general trabaja ideas que vienen de la experiencia, es decir que ellos mismos se dan cuenta que pagarían por una solución como la que está dispuesto a vender, no temen contarlo a los cuatro vientos.
¿Por qué? Pues saben que las competencias las tienen ellos. El dueño de una idea de negocio sabe cómo ejecutarla, entiende cómo venderla, y él se transforma en lo más fundamental para el desarrollo y evolución del negocio.
Estimados todos, cuando tengan una idea cuestiónenla, vean si será rentable y si cualquiera puede ejecutarla o sólo personas con características muy acotadas que usted ya tiene o está aprendiendo.
No se encapriche con la primera idea que venga a su cabeza, no baje los brazos ante las críticas ni toque el cielo cada vez que lo felicitan. Calma. Ya sabe que Roma llevó tiempo en su construcción.
Escrita por: Leonardo Meyer Z., Director diariopyme.com

